EL VIAJE
Federico García Lorca visitó Cuenca del 23 al 25 de marzo de 1932, coincidiendo con la Semana Santa. Fue acompañado por Carlos Morla Lynch (diplomático chileno con destino en Madrid), quien describió el viaje, y Rafael Martínez Nadal (periodista y crítico literario).
Según el relato de Carlos Morla, los tres viajeros llegaron a Cuenca en autobús ya de noche y se alojaron en el hotel Iberia, participaron en la procesión del Silencio, viajaron a Palomera y volvieron a Madrid el Sábado Santo.
Aunque no existen pruebas fehacientes de otros viajes de Federico a Cuenca, sin embargo Julio Huélamo, en un artículo publicado en ABC en 1986, donde analiza el poema insinuó la posibilidad de que Lorca viniera a Cuenca antes de 1928, ya que en ese año pronuncia la conferencia «Inmaginación, inspiración, evasión» en la que dijo:
La imaginación de los hombres ha inventado gigantes para achacarles la construcción de grandes rutas o ciudades encantadas. La realidad ha enseñado después que estas grandes grupas están hechas por la gota de agua. Por la pura gota de agua, paciente y eterna (…) La verdad real vence a la imaginación. (García Lorca, F. 1996)
Aunque estas frases podrían verse como referencia a Cuenca, no existe ningún dato que lo corrobore.
No hay constancia de visita a la Ciudad Encantada, aunque «de sobra es conocida la capacidad de Lorca para crear espacios míticos a partir de referencias paisajísticas y topográficas concretas» (Huélamo, 1986). De este modo, Lorca construyó un poema que excede lo geográfico y nos introduce en lo simbólico, ya que el soneto contiene una descripción lírica del espacio que puede entenderse como un pretexto para hablar de sus emociones
EL SONETO
“El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca”
¿Te gustó la ciudad que gota a gota
labró el agua en el centro de los pinos?
¿Viste sueños y rostros y caminos
y muros de dolor que el aire azota?
¿Viste la grieta azul de luna rota
que el Júcar moja de cristal y trinos?
¿Han besado tus dedos los espinos
que coronan de amor piedra remota?
¿Te acordaste de mí cuando subías
al silencio que sufre la serpiente
prisionera de grillos y umbrías?
¿No viste por el aire transparente
una dalia de penas y alegrías
que te mandó mi corazón caliente? (García Lorca, 1996)
En el primer cuarteto expone la belleza de la Ciudad Encantada desde un a personificación del misterio abstracto: el agua y el viento han ido labrando el paraje creando diversas formas que en los versos se traducen en «sueños», «rostros», «caminos». El segundo cuarteto es expresionismo de la realidad probablemente visto desde el Ventano del Diablo. En los tercetos se refiere al paisaje: «el camino» y «la serpiente»
REFERENCIAS
Cerrillo, Pedro C. «Cuando García Lorca estuvo en Cuenca o el viaje del poeta a la ciudad» en Acacemica: Boletín de la Real Academia Conquense de Artes y Letras, Nº 9, 2013, págs. 75-92
García Lorca, F. (1996): Obras completas, ed. de Miguel García Posada
Huélamo, J. (1986): «El soneto, El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca», en ABC, 17 de Agosto.
Morla Lynch, C. (2008). En España con Federico García Lorca. Sevilla: Renacimiento




