La tauromaquia onírica de Lorenzo Goñi

Portada

En 1962 la Fundación Juan March concede a Lorenzo Goñi una pensión para la realización de un álbum de doce aguafuertes sobre «Tauromaquia Onírica»

Goñi entiende de toros desde niño cuando su padre lo llevaba a la plaza, se siente atraído por el mundo del toro aunque lo rechace, consigue con su Tauromaquia onírica la cumbre del grabado español y de la plástica taurina. Con doce grabados se desmarca de Picasso y Goya que son aficionados, espectadores complacientes … dominan el rito y sus liturgias …. pintan lo que hay que hacer, lo que la gente espera de ellos… Goñi no busca planteamientos nuevos, parte del tópico manido, de lo que todo el mundo sabe, del lugar común de la fiesta; lo que tenemos delante de las narices, lo que ya sabíamos antes de ir a la corrida: el miedo del torero, la soledad del toro, la muerte que se agazapa en el diestro y en la fiera, que se refugia entre el público y forma parte del respetable, el sol y la sombra, la claridad que hiere y la oscuridad que oculta lo evidente; las calaveras de los unos y de los otros; la muerte y las muertes, las manolas y el mujerío.. (Vilabella)

Presagios

El torero maletilla no puede remediarlo. Ignorando el maleficio de la luna llena y la lechuza sobre la rama seca, invoca a esa mujer de muslos picassianos que acabará teniéndolo en sus brazos. (lorenzogoni.com)

El miedo

Paseillo con Cuenca al fondo, destaca la expresividad del terror reflejada en la cara del torero. La parte central es ocupada por tres figuras negras que representan a la muerte, mientras que las figuras siniestras de los espectadores enmarcan la escena.

Goñi. La danza de la yegua

Con la ciudad al fondo, que son guiños a varias ciudades entre ellas Cuenca, lo ibérico se manifiesta con la Dama de Elche, la figura quijotesca, el alma de la yegua que ejecuta una bella danza de la que no es responsable y el toro como figura masculina y de muerte. Tal vez se representen las dos Españas mediante el toro y la yegua.

Goya. Mariano Ceballos.
El pase matemático

Todo está medido para una ejecución perfecta, no hay lugar para la improvisación, el reglamento así lo manda.

Goya. El diestrisimo estudiante
Goñi. Picador

¡El de la garrocha es un Perseo y un San Jorge combatiendo al dragón que pide sacrificio de doncellas! El toro descubre su mecanismo de engranajes y nos contempla con mirada humana. Relincha, ciega e ignorante, la montura.(lorenzogoni.com)

Goya. El Cid Campeador
Goñi. Banderillero

Banderillas como ofrenda a las tres diosas ibéricas que miran erguidas sobre el publico. En toda la obra subyace la idea de lo más profundo de España, como un destino del cual no se puede huir. Cuenca omnipresente, en la parte izquierda.

Picasso. Banderillero
Goya. Banderillero
Goñi. La Alternativa

Es la muerte disfrazada de torero quien da la alternativa para convertirse en diestro en presencia del toro. Ya está preparado para rozar la muerte en cada pase.

Goya. El famoso Martincho.
Goñi. Brindis

Contraste entre dos mundos: el de la modernidad desarrollista y el mundo antiguo lleno de escudos, mantillas y ojos vigilantes. El receptor del brindis se encuentra hinchado de orgullo y poder, mientras la multitud aparece en una amalgama que la convierte en invisible. La figura que se asoma en el callejón podría referirse a la madre del torero, por los atributos que presenta.

Picasso. Brindis
Goñi. Las potencias hembras

Son las mujeres las que inspiran los pases y son el público a quien seducir. Los requiebros son una danza sensual para disfrute y placer de las mujeres.

Goya. Pepe Illo haciendo recorte
Goñi. Secreto entre tres

Todos miran mientras se produce una tensión y concentración entre el torero, el toro y la muerte

Goñi. Cogida

El toro es una máquina con un engranaje perfecto que se pone en marcha ante el peligro, dando lugar a la cogida como parte del espectáculo taurino. La muleta se transforma en una suerte de nido de serpientes mientras el publico ha pasado de la fiesta a estar sobrecogido cubriéndose con mantos de luto.

Goya. La desgraciada muerte de Pepe Illo.
La Cita

La muerte aparece con toda su sensualidad en la cita con el torero. El cielo se ha cubierto de nubarrones oscureciendo la luminosa tarde. Los embozados, como subalternos de la muerte, vienen a recoger su presa. Los cardos adornan la escena para construir un espacio yermo, sin vida.

GOÑI FUERA DE LA COLECCIÓN DE TAUROMAQUIA

Nuevas normas taurinas. Museo ABC

Este dibujo no pertenece a la serie de grabados, se incluye por la pertinencia del tema. Al igual que en los grabados se muestra abiertamente antitaurino, pero elimina el dramatismo para revestirlo de humor. El picador se protege en un tanque que avanza hacia el toro, mientras el torero escapa con el miedo entre las piernas de la brutalidad que muestra el toro. Como símbolo poético y no brutal, las flores crecen detrás de la rodilla abonadas por el producto del miedo.

PICASSO Y LA TAUROMAQUIA

Picasso. A los toros

Picasso ilustró el manual que el célebre Pepe Illo publicó en 1796, que a su vez fue protagonista de la serie de estampas que Goya realizó entre 1814 y 1816…Las escenas tauromáquicas que ilustra Goya contenían la violencia y la intensidad que Picasso buscó en muchas etapas de su vida.

Las veintiocho aguatintas que realizó en tres horas y media después de hacer asistido a una corrida en Arlés, son las de un aficionado que saborea los distintos momentos de la fiesta en la plaza… el Picasso de la Tauromaquia presencia el espectáculo como un niño que no se plantea más allá de su propio disfrute y la belleza ritual de lo que está contemplando.

Con La Tauromaquia, la maestría de Picasso ante las planchas de cobre se despliega en todo su esplendor, consiguiendo infundir una particular viveza y movimiento a meras manchas de tinta en pretendido contraluz. Por ejemplo, en el Salto con la garrocha captura el instante exacto en que el rabo del toro parece sostenerse en el aire, y ese elemento de tensión es a su vez replicado por el capote del torero que acompaña la escena desde la esquina inferior derecha y se queda flotando como en un recurso fotográfico, mientras el cuerpo del saltador se encuentra por los aires en ese momento crucial en que la cabeza del toro se dispone a golpear el punto de apoyo, en una imagen directamente heredada de Goya.

Picasso. Salto con la garrocha.

REFERENCIAS

José Manuel Vilabella «Goya, Goñi y el toro» en Goñi. (Diciembre 1999-Febrero 2000) Catálogo exposición Centro Cultural del Conde Duque. 1999. Pag 161-163

Comisario: Sánchez Almazán, J.C. (com.) (2013). Lorenzo Goñi / Francisco de Goya. Dos genios singulares. [Catálogo de exposición]. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y Calcografía Nacional. Madrid del 29 de noviembre de 2013 al 19 de enero de 2014

Carlos Ferrer Barrera «Picasso: la tauromaquia o el encuentro de la identidad» en Revista Litoral nº 276 (2023) pp. 48-59

Web oficial de la obra de Lorenzo Goñi

https://multiversosdegoni.com/

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